12 nov. 2006

Munich, menuda maravilla

Después de la segunda guerra mundial buena parte de las empresas alemanas trasladaron a Munich sus sedes y centros de producción, el creciemiento económico de la región ha sido imparable desde entonces convirtiéndose en la región más rica de Alemania. Dinero por todos lados es lo que se respira en Munich, aunque de una forma natural sin ostentación.
La bienvenida a la ciudad la da el imponente Allianz Arena, el nuevo estadio del Bayern de Munich, un faro rosa y azul que la alumbra la autopista. En una primer paseo en coche ves todo lo que el dinero podría comprar: coches de alta cilindrada, tiendas de lujo y restaurantes, ninguno vacío. La ciudad está limpia y tranquila, por las grandes avenidas no transitan muchos coches, ha sido un viaje largo aunque entretenido, mucha música y alguna cabezadita.
Hay mejores y peores anfitriones, pero Heiko está fuera de concurso; compramos unas cervezas, dejamos el equipaje en su casa y el coche de alquiler en el Sheraton -que nivel-.
Nos acercamos hasta un garito bastante alternativo, los tatuajes ocupan más del 25% de piel que hay aquí y eso gracias a que nuestros esculturales cuerpos sin mancha bajan la media. La lástima es haber llegado tarde y sólo disfrutar de un par de canciones, los tíos no lo hacen mal de todo y una banda con dos baterías no se ve todos los días. Antés de volver a casa y a modo de aperitivo Heiko nos hace un tour en coche por la ciudad, un montón de fotos movidas y un control de alcoholemia son nuestras buenas noches. Curioso el control de alcoholemia en Alemania, aquí la pareja de policías hace la ronda con un abogado de oficio; por lo quepueda pasar.
Los buenos días son un pedazo de desayuno que el anfitrión de anfitriones nos tiene preparado, en el balcón tomando el sol hacemos el reparto de bicis. Media hora después y tras los ajustes técnicos de las monturas, los cuatro jinetes del apocalípsis nos dirigimos a la conquista de Munich; eso sí, con una caja de cervezas en la cesta.
La primera parada es el Englisher Garte y ante mí la típica imagen alemana: un montón de gente comiendo salchichas y bebiendo cerveza, con música bábara en directo y muchas muchas mejillas sonrojadas. Pero que sería de las costumbres alemanas sin nudismo, la margen derecha del río esta plagada de gente en pelotas, por desgracia estamos en el lado izquierdo y tampoco vamos a cambiarnos de acera ahora. La música de un grupo de gitanos y unos surfistas completan la oferta del Englisher Garten. El sueño de cualquier surfista de interior una ola de izquierda, con fuerza y que siempre es la buena, en el centro de la ciudad a más de 800 km de la playa más cercana. Munich es así.

Braunschweig, una escapadita que merece la pena


Un pequeño cambio de aires, ver algo distinto, cambiar de entorno por unas horas, en definitiva cargar las pilas; siempre es necesario cada cierto tiempo antes de que se agoten las baterías. Nada mejor que otra ciudad, no muy lejana, con tiendas, gente y un clima más benévolo que Clausthal, por supuesto con una buena compañía. Braunschweig es todo eso y más, es la ciudad más importante del suroeste del Niedersachen con algo más de 240.000 habitantes, donde tradición y progreso se dan la mano... Al menos así reza el panfleto de la oficina de turismo.
Tradición e historia se ven en toda la zona antigua de Braunschweig, es como una pequeña villa dentro de una gran ciudad, lo del progreso lo dejo para el 2007, pues Braunschweig ha sido designada ciudad de la ciencia 2007.
Para disfrutar de Braunschweig es vital que el tiempo acompañe, nada de lluvia y un clima agradable, para así poder perderse por las calles peatonales de la ciudad. Durante este paseo la ciudad va saciando cada una de nuestras necesidades, una librería para David, un abrigo para Santi, un castillo con gaiteros para María, un platito de pescado para mí y tías buenas para disfrute de Balles. Tampoco es que sea nada del otro mundo, pero nuestra pequeña burbuja clausthaliana ha conseguido que las acciones cotidianas del pasado sean ahora pequeños placeres muy de vez en cuando; a ver si así aprendo a valorar lo que tengo -que diría mi padre.
Caminamos desde la Wilhelm Platz hasta el Rathaus, con calma, sin ninguna prisa; deteniéndonos en cada fuente, en cada plaza y en cada mercadillo que encontramos. Los encargados de los puestos ambulantes con sus disfraces mantienen la armonía con los edificios más antiguos, y en las zonas más modernas terrazas con unas comodísimas sillas esperan para descansar de tanto empedrado. Porque haga frío o calor; llueva, truene o relampaguee, hay que disfrutar de una cerveza en cada ciudad alemana y si aún encima es típica procurar, con más o menos disimulo, llevarte la jarra de regalo.
Braunschweig no es la ciudad más hermosa de Alemania, tampoco tiene mucho especial que ver; pero si estás viviendo en el Harz y quieres recordar como es una ciudad, con bullicio, sin frío e incluso hacer alguna compra, a sólo una horita de Clausthal; pásate por Braunschweig. Porque cargar las pilas no tiene precio.

6 nov. 2006

Nokia Trends Fest

Un hangar en el puerto más grande de Europa + una marca de teléfonos móviles + un montón de gente con ganas de fiesta + música = NOKIA TRENDS FEST
La ecuación es sencilla y el resultado increíble: Robocop Kraus, Art Brut, Razorlight, Kelis y un montón de djs, entre ellos el de LCD Soundsystem. Un cartel normalito por 12€, para empezar no está mal.
En un viaje en grupo la puntualidad la marca los más impuntuales, por desgracia los alemanes son tan puntuales que acabamos de llegar y ya nos hemos perdido el concierto de los Robocop Kraus; otra vez será. El concierto se celebra en Freihafen una parte del puerto considerado como una zona sin bandera, ni siquiera es Alemania, con el fin de que los barcos puedan dejar la mercancía en puerto sin tener que pagar aranceles. Una política muy inteligente pero que no se nota en las cervezas que cuestan un pico, con o sin aranceles.
Cerveza en mano bailamos con los increíbles Art Brut, ya en la primera canción Eddie Argos, cantante del grupo, lo deja claro; cuando quiere canta y cuando no, habla con un poco de ritmo. No es ni guapo, ni canta bien; quiera o no, pero joder el muy cabrón es una estrella, si los doce temas del álbum Bang Bang Rock & Roll son grandes, en directo son increíbles; tratando lo cotidiano de una forma desenfadada, irónica y un poco macarra. Realmente una banda para no perderse, por eso y por Emily Kane, les doy un 9.
Exhaustos de 50 minutos de intenso rock, otra cerveza, otra clavada y listos para ver a los Razorlight. Primera sorpresa del concierto, no hay sorpresas; cantante guaperas, con complejo de Jim Morrison vestido de blanco, no ha tardado ni dos canciones en quedarse medio en bolas, para delirio de las fans, lástima que no cunda el ejemplo; mucho grito pero nada de sacarse la ropa. Algún buen tema como Golden Touch, alegra lo justo el concierto; hasta que oh!! sorpresa llega el último tema, diez minutos de música casi instrumental donde la banda va más allá de las posturitas del cantante. Por ese último tema, les doy un 5.
Otra cervecita a pachas gracias a Raúl y llega Kelis, hermosa, insinuante y con voz de diva del soul, el mc marca el ritmo de los temas mientras kelis se contonea al ritmo de la música. Lo mejor del concierto, por supuesto, la cara de Robert disfrutando como un niño de un bombón. En 50 minutos despacha los temas más conocidos de su carrera sin tiempo para caer en la monotonía. Por el buen rollo, la felicidad de Robert y esa pedazo de minifalda, le doy un 7.
Se acabaron los conciertos y ya sin un duro, tras dar una vuelta por las carpas, abandonamos Freihafen y nos volvemos para Alemania; menos mal que el bus es gratis. Mejor no haré comentarios de la sesión de James Murphy, el disco de LCD Soundsystemle le da otra oportunidad, la última.
Nos lo hemos pasado en grande, aunque tendremos que ver a los Robocop Kraus para cerrar el círculo.

Hamburg, nueva visita a ciudad Perdición

De nuevo de visita por Hamburgo, la capital alemana del juego, la fiesta sin control y el sexo de pago; el mismo Hamburgo, distinta compañía. Esta vez no hay hostel sino Casa Vero, un pisito acogedor donde Raúl, Llorenç, Robert, Henry, Vero -la señora de casa- y yo nos disponemos a disfrutar de un gran fin de semana. Por delante un festival de música el sábado y ganas de comer pescado.
Recién llegados el viernes una buena ración de empanadillas antes de salir a dar una vuelta, el mejor truco para hacer una comida sabrosa es tardar mucho, mucho tiempo; con mucha hambre todo sabe a gloria.
Encontrar un buen garito no es fácil y cuando no conoces imposible, por eso la fugaz compañía de Susana -amiga cool de Henry- nos lleva diréctamente al Golden Algo; Palace o Gate, el típico sitio que no encuentras sino te llevan. Una casa semiokupa con jardín, bebida a un precio razonable, una zona de baile acogedora -la puedes llamar pequeña- y bastante gente. A pesar del cansancio aguantamos un rato más de fiesta, permitiendo a Llorenç desarrollar su aficción por la escultura. Está amaneciendo y aunque queda algún que otro canto, las mayores piedras se han acabado y poco le queda al bueno de Llorenç por picar, de vuelta a casa.
Lo mejor de Hamburgo es sin duda su dinamismo nocturno y el pescado, si ya lo has visto una vez puedes dedicar la mañana a descansar hasta que llegue la hora de comer y después de la comida unas cervezas, calentando motores para el Nokia Trends. [VER NOKIA TRENDS POST]
Son las cinco de la mañana, cansados y sin pasta vamos al famoso mercado de pescado en Altona. A las cinco y media de la mañana comienzan a abrir los primeros tenderetes, se puede encontrar ropa, suvenirs y sobre todo pescado; puede que no estén al nivel de nuestro maravilloso pescado gallego pero se me hace la boca agua con los calamares, la merluza, los chipirones y el marisco. Es una lástima que en los puestos de comida se queden en la fritanga de siempre, por dios que alguién les diga a estos alemanes que hay formas de cocinar más allá de empanar y freír. Tras dos horas de paseo y una pequeña visita a la lonja, a partir de las siete hay música en directo; cogemos el barco, mañana comeremos un último pescadito antes de volver a casa.
Hamburgo me deja sensaciones extrañas, ciudad cosmopolita donde los ambientes conviven sin mezclarse. Puedes disfrutar de la fiesta non stop de la Reeperbahn, de la opulencia de las mansiones y los hoteles de lujo, de la tradición de los pescadores y el mercado, de la industria del sexo con factura o encontrar los principales medios de comunicación e industria musical alemana; todo en uno. Quizás la próxima vez me toque el lujo y el dinero, quién sabe.

5 nov. 2006

Postdam, viaje al pasado

Sacrificar un día en Berlín para visitar Postdam puede merecer la pena, pero si eres un amante de los jardines, las fuentes y los palacetes de verano no te queda más remedio.
Fácil de llegar con el S-Bahn desde Alexander Platz o cualquiera de las estaciones principales, tras media hora de tren y un paseíto de un cuarto de hora te encuentras a las puertas de una de las mayores muestras de megalomanía no original jamás vista por mí, el Parque Sanssouci.
Megalomanía- porque un rey alemán se empeño en construir un área de recreo inmensa, con muchos palacetes y fuentes; no original- porque la idea le surgió tras una visita a los jardines de Versalles. Vamos el típico caso de culo veo culo quiero.
En pleno verano, en un día caluroso y bastante soleado es una delicia perderse por esos jardines e imaginarse como sería aquí la vida en el siglo XVIII. Hay edificios interesantes diseminados por el parque: Orangerieschloss, Neues Palais, Schloss Charlottnhof; palacios reales donde se alojaban las visitas extranjeras y la propia familia real. Siguiendo los pasadizos entre los árboles acabas llegando a edificios más pequeños como el Drachenhaus, edificio del dragón; y también algunos de los edificios de la universidad de Postdam. Después de cuatro horas vagando por el parque llegamos a la salida, se hace raro volver al gris del cemento después de semejante viaje al pasado.
Camino de la estación paseamos por el centro de la ciudad, al que se entra por una puerta de Brandemburgo a escala. Cerveza de rigor en una terraza, alguna que otra compra y de vuelta a Berlín.
Por cierto Postdam no es sólo un viaje a una época de reyes, princesas y opulencia; fue aquí en los estudiosUFA donde Fritz Lang rodó en 1927 Metrópolis; antigua, sí, pero totalmente de actualidad.