3 jun. 2007

Concert: 65daysofstatic at Molotow in Hamburg

En los últimos años el post-rock ha sido enterrado un montón de veces, tantas como se ha intentado resucitar a base de nuevas etiquetas. Hay grupos que trascenderán bien por ser precursores como Slint, o por darle una vuelta de tuerca más, Godspeed You Black Emperor!. Pero todos se esfuerzan por conseguir un sonido propio y continuar sacando discos sin llegar a resultar más de lo mismo.
Me acerque hasta el concierto de los 65daysofstatic un tanto escéptico ante lo que me esperaba. Los teloneros, que sólo vi a medias, me hicieron pasar del escépticismo al "joder donde me he metido".
Pero cuando los 65dos empezaron a tocar todo cambio. Lo dieron todo desde el primer acorde, tanta intensida que en hora y media de concierto no hubo un respiro para tomar una birra. Pero los 65 son mucho más que intesidad, apoyados en un batería realmente bueno y con el resto de la banda en un nivel bastante alto, fueron presentado los temas de su último álbum The Destruction of Small Ideas junto a algunos de anteriores trabajos, temas que ahora ya son un todo un clásico en mi biblioteca. En total no más de 15 temas para uno de las sorpresas del año. Y para no perder las buenas costumbres al acabar el concierto les cayó una buena tundada y encantados que estaban con todas las cosas buenas que les deciamos, o al menos no se quejaron mucho, para los 65daysofstatic un 7.

Molotow Club

El Molotow es un club pequeño, el aforo no alcanza ni las cien personas, pero lleno de historia. Antes de entrar uno se queda perplejo leyendo la lista de bandas que han pasado por la sala, lista que aumenta mes a mes con una programación de muchos quilates. Cualquier concierto en el Molotow se escribe con letras de oro en la agenda, lo más parecido a un concierto en el salón de casa, ambiente, cercanía y sonido garantizados. Abstenerse bandas mediocres.

2 jun. 2007

Hamburg, del ascenso del St. Pauli a la manifestación contra el G-8

Una vez más y no se cuantas van, cargando las pilas un fin de semana en Hamburgo. Un par de conciertos como excusa para hacer una escapadita y volver a sentir lo que significa vivir en una ciudad.
Así andabamos hasta que la tarde del viernes nos ofreció un par de grandes y a la vez únicos momentos. La primera, el St. Pauli, equipo de fútbol de Hamburgo, se jugaba su ascenso a segunda; una pantalla gigante y miles de personas fue lo que dejamos atrás cuando entramos al concierto de Wilco.
Bastó un segundo a la salida del concierto para confirmar el ascenso del equipo, la animosa comunidad de St. Pauli estaba especialmente exultante y en una cantidad tal que hacía dificil abrirse hueco por la calle. La comunión entre punkies, fans y putas era idílica; el ascenso del St. Pauli había sido la catarsis. El St. Pauli representa todos aquellos valores del comunismo, tanto los buenos como los malos, al menos esa es la excusa que ponen cuando acusan al equipo rival de ser neonazis y poder montarla a gusto. Sigo sin entender a aquellos que son incapaces de disfrutar del éxito sin tocarle los huevos a los que lloran su fracaso.
Aunque hay veces que los portadores del fracaso son un poco subversivos y cuando pensabamos que habíamos dejado atrás St. Pauli y la Reeperbahn con su mar de embriaguez; nos encontramos dentro del metro con un antidisturbio en cada puerta protegiéndonos de los neonazis, que ya no me daban tanta pena como antes sino mas bien acojonaban un poco.
Llegados a la parada de Sternschance nos encontramos con la última gran sorpresa, nos separan unos 200 metros de calle hasta el hostel, pero son los 200 metros más belicosos que he visto nunca. Furgones blindados, tanquetas y unos 500 antidisturbios ocupan los primeros 50 metros; los últimos 20 un grupo antiglobaliación, en medio 130 metros de la soledad que precede a la batalla. A los lados la multitud expectante, ávida de sangre y claramente posicionada con el más débil, pero con cautela no vaya a ser que en el reparto de hostias fuese a caer una.
Diez minutos después reina la decepción, todo había ocurrido muy rápido, a la voz de "os avisamos de que entraremos sin avisar" siguió un pequeño grito y los antidisturbios empezaron la marcha, despacio, muy despacio; un siguiente grito les hizo aumentar el ritmo, todos ordenados como una legión romana. La muchedumbre silbaba levemente, hasta que de pronte un destello de luz y la legión corrió hacia el objetivo; lástima que sólo quedasen unos 20 metros. Los pitos se volvieron más ruidosos, saber que las hostias no se extenderían hacia el público dio la tranquilidad a los asistentes para pasar de los pitos a los gritos anti-policía y pro anti-sistema. Lo cierto es que entre el humo las luces y sobre todo la altura de los maderos no se veía nada, pero lo que estaba claro es que no se había repartido ni una sola hostia. Menos mal que al final el típico punky pocas luces que llevaba pidiendo que lo hostiaran desde el principio nos dio el placer de ver como le caían un par de cates, muy cariñosos eso si.
Emociones "fuertes" para escapar de la tranquila rutina de Clausthal.

Concert: Los Planetas at Capitol in Santiago de Compostela

La devoción que durante años tuve hacia Los Planetas había casi desaparecido, a medida que los últimos álbumes eran cada vez más mediocre y que por uno u otro motivo
hacia casi cinco años que no los veía en directo. Pero hoy las espadas están en todo lo alto porque esta noche Los Planetas tocan en Santiago y veremos si la Leyenda del Espacio - su último álbum - responde en directo todo lo alto que apunta.
Tras aguantar al pesado del telonero, que aún encima tiene aires de grandeza; las luces de la sala se apagan, los focos pintan el escenario de rojo, en la pantalla se proyectan unas imagenes de un tablao con sillas vacías y aparecen las estrellas de la noche: Miguel, Banin, Eric, Florent y Jota... y primera sorpresa, no hay retraso, increíble, atrás queda ya el record de casi 2 horas de retraso en el Playa club.
Sin dar tiempo a nada, empieza a sonar El Canto del Bute, con un sonido contundente y realmente cojonudo, que me pone la piel de gallina. Uno tras otro se suceden los temas del último álbum con Banin apoyando a la guitarra; suenan como nunca y me doy cuenta que el nuevo álbum es un discazo y han sabido llevarlo al máximo en directo. El nuevo álbum está todavía demasiado fresco como para que la sala se entregue, aunque Reunión en la Cumbre y Alegrías del Incendio (los temas más accesibles y planetarios del álbum) van calentando el ambiente justo para empezar con la revisión de los clásicos.
Banin coge los teclados y comienza el viaje al pasado, tocan grandes clásicos y tantos como los olvidados, algo normal a estas alturas de carrera y con tantas grandes canciones a sus espaldas, auténticos himnos generacionales. Quizás el único pero sea cerrar el concierto con Tiene que Haber un Camino, que Enrique morente encumbra en álbum y a la que Jota le da un punto, aunque lejos de un cierre con La Caja Del Diablo o La Copa De Europa.
Porque han conseguido que la devoción haya vuelto y me sienta como un teenager otra vez, porque La Leyenda Del Espacio es un discazo y han sabido llevarlo al directo, porque Eric es un crack a la batería, porque fue un conciertazo, para Los Planetas un 8.

SETLIST: El canto del bute - Si estaba Loco Por ti - Ya no me asomo a la reja - Si me diste la espalda- Entre las flores del campo - La verdulera - Lo que vive en la carrera - Reunión en la cumbre - Alegrías del incendio - Corrientes circulares en el tiempo - Nunca me entero de nada - Que no sea Kang - Deberes y privilegios - David Y Claudia - Un buen día - Montañas de basura - Maniobras de evasión - Segundo premio - Santos que yo te pinté - Devuélveme la pasta - Canción del fin del mundo - De viaje ---bis 1--- Prueba esto - Deseando una cosa ---bis 2--- Pesadilla en el parque de atracciones - Tiene que haber un camino


Sala Capitol

Da gusto ver como por una vez uno de esos antiguos cines que alimentaron nuestra infancia, mucho antes de los multicines, no se ha convertido en un Zara o derivados, ni en la típica cafetería-restaurante de postureo; nada de eso. En este antiguo cine han hecho una sala de conciertos realmente cojonuda, con todo los necesario para disfrutar de verdad de un concierto. Ahora sólo falta que los grandes grupos se dejen caer por esta gran sala.